Ser motera es una actitud
Ser motera es una actitud es un testimonio de tenacidad. Narrado como una crónica de autosuperación, la autora mexicana narra los obstáculos a los que se tuvo que enfrentar en Barcelona para examinarse y obtener el carnet de moto A2 en plena pandemia.
A lo largo del texto, además de desarrollar los puntos fuertes que debe tener una persona para aprobar un examen (autocontrol, perseverancia, motivación, carácter, cordura y actitud), la autora reflexiona sobre las dificultades que padecieron las motoristas pioneras en Europa y América para hacerse un lugar y ser reconocidas en un mundo exclusivamente masculino. Mujeres indómitas como Laia Sanz, Alicia Sornosa o Sally Halterman –la primera mujer que obtuvo una licencia para conducir una motocicleta en 1937– son ya personalidades míticas de motociclismo.